una vez a mi hermana le dieron una moneda, mientras jugaba en la vereda. en la vereda del negocio de mi familia. la moneda había sido el vuelto.
otra vez fuimos juntes al kiosko a comprar poxirán, pero no nos lo quisieron vender. cuando volvimos con mi abuelo, la kioskera no sabía dónde meterse, o quizás solo pidió disculpas, hizo su venta y siguió con su día.
mi abuelo era blanco, pero era conocido como el negro.